Santa Cruz-Tierra de la Cordialidad : http://www.santacruz-cajamarca.com


LEYENDA DEL CERRO DE QUITASOL
mayo 11, 2007, 5:25 pm
Filed under: Mitos y Leyendas

El Porvenir
En la provincia de Santa Cruz, al lado norte de la ciudad, exactamente en el pueblo de San Juan de Dios existe un cerro de una altitud muy pronunciada; cuentan los antiguos pobladores de ese lugar que dicho cerro no existió desde siempre. Fue en los tiempos de la conquista que cuando los españoles con rifle en mano avanzaban por ese lugar rumbo a otros pueblos de Cajamarca que se detuvieron a acampar por unos días en ese lugar. El lugar era una planicie que cuando amanecía, el sol salía resplandeciente por las alturas del camino que conducía a Cajamarca, el sol caía muy hermoso sobre aquel lugar, los españoles asombrados por el resplandor del sol y el azul intenso del cielo se quedaron maravillados de tal espectáculo, es así que cuando amanecía ellos lograban despertar solo y cuando el sol los acariciaba con su tibio resplandor del amanecer, los Españoles ya confiados de aquella luz cómplice que les avisaba la hora de partir, la noche anterior decidieron tomar y bailar celebrando sus triunfos de aventureros y conquistadores, fue tanta la algarabía de los conquistadores que tomaron licor desmedidamente; ya altas horas de la madrugada y ellos seguían en su festín pero luego uno a uno fueron cayendo dormidos hasta quedar en un silencio perpetuo, muchos de ellos se decían: a la hora que el sol sale por halla arriba, esa hora nos levantamos para seguir nuestra misión y someter a estos indios y hacerlos nuestras bestias de carga. Eran ya las 7 de la mañana del día siguiente, el sol no hacía su aparición, los bandoleros seguían en su sueño abrasador esperando que la luz resplandeciente les dé el aviso para salir de ese lugar.

Las 8 de mañana, cuando los indios salen a realizar sus labores campesinas, un indio de 5 años pasa por el lugar donde los conquistadores seguían durmiendo plácidamente, el niño se da cuenta que éstos no se despiertan aunque les caiga un relámpago en la cabeza, y es así que decide avisar a sus padres que se encontraban refugiados en las montañas corridos por el retumbar de los rifles que se acercaban la mañana anterior. Los padres se dan cuenta que en el lugar donde ellos antes vivían y que ahora están durmiendo los españoles, ya no era el mismo, vieron con asombro que en la parte superior de sus sembríos se elevaba un cerro muy imponente con unas rocas muy enormes y cubierto de arbustos de lanche —planta muy querida por los indios– pero su asombro terminó cuando un anciano de la comunidad les dijo que él había hecho una oración al dios sol para que éste no aparezca esa mañana y como el sol no puedo desaparecer hizo elevar un cerro en donde se pudiera esconder hasta que los campesinos refugiados se agrupen y den el golpe a los españoles y fue así como se organizaron; todos con hondas y piedras decidieron atacar a los españoles dormidos, muchos conquistadores murieron en su intento de querer escapara pero otros lograron huir de ese ataque intempestivo de los indios, cuando todo parecía ser controlado por los indígenas sucedió lo peor, el anciano que había hecho el ritual con oraciones para que el cerro aparezca fue herido de muerte por una bala que fue disparada por el último blanco sobreviviente. Los campesino lloraron la muerte de este sabio anciano pero nadie advertía lo que se venía después; el niño que avisó sobre el sueño ininterrumpido de los españoles, le dijo a su padre que quería que ese lugar fuera el mismo de antes, que hagan que se desaparezca ese cerro pero cuando se dieron cuenta que nadie tenía los dones y secretos del anciano sabio, se resignaron a convivir para siempre con ese cerro que les salvó la vida pero que de ahora en adelante les quita la alegría de ver un espectáculo de mucho colorido y de viva muestra de esperanza para los campesinos que día a día salen a trabajar. Desde ese momento y como es natural que todo cerro tenga un nombre; los indios, unánimemente decidieron llamarle al cerro “El Quitasol” que desde esos tiempos hasta la actualidad es el vivo reflejo de la imponente y sobresaliente calidad de la gente de ese pueblo: San Juan de Dios.
Fuente:
http://elporveniralprogreso.blogspot.com/

Anuncios


El Condenado
abril 30, 2007, 4:39 pm
Filed under: Mitos y Leyendas

En el sitio Chaupiquima, allá por el año 1914, había una casa de comunidad donde a veces se quedaban a dormir los guardianes del ganado. A veces también se quedaban a dormir los pasajeros que iban rumbo a Santa Cruz desde Succhabamba. Pero los ladrones, decían, comenzaron a matar a los guardianes y a los viajeros. Mucha gente se perdía por aquel tiempo; ya nadie quería parar en la casa porque de noche gritaban, silbaban, llamaban, quitaban la cama, ensuciaban los fiambres y no dejaban dormir las almas.
Un día apareció por allí un hombre valiente que también entendía de hechiceria. “Yo me voy”, dijo, “No hay alma que me espante”.
Compró una botella de aguardiente, una escopeta, un machete y un puñal. La noche de un viernes, cuando la luna estaba verde, se fue a la casa encantada a eso de las once de la noche, entro y se sentó en una piedra y comenzo a calear y mascar su coca. Cuando llego la media noche, escucho una voz que salia del terrado; ese era el condenado que decía “caeré o caerás”. Y así seguía “caeré o caerás”. Y el hombre le contesto “!Caete pues, carajo!” y !pum! cayó una cabeza a su delante; le zampo un balazo, un machetazo, un puñalazo y lo botó a un rincón. Después de cinco minutos “caeré o caerás”, otra vez, “!Caete pues, carajo!” !Pum! un brazo a su delante; le zampo otro balazo, un machetazo y un puñalazo. Así los pedazos hasta que se formó todo el cuerpo de un hombre. Se pusieron a pelear feazo, hasta que venció el hombre verdadero, el hechicero. El condenado al verse vencido, le dijo “Ahora conozco que eres bien hombre, muy valiente. Has salvado a cuatrocientas personas que debían caer en mis manos y me has salvado a mi también. Te agradezco y en premio te voy a enseñar mi encanto, eran dos baúles de plata blanca y enterrados en una esquina de la casa. El hombre se volvió rico y la casa quedo buena. Desde aquel día los viajeros pudieron dormir tranquilos, ya nadie se perdía, ya a nadie mataban y hasta ahora vive gente ahí.
Fuente:El Condenado



El Cerro y el Diablo
abril 26, 2007, 10:40 am
Filed under: Mitos y Leyendas

El señor Antenor Rojas Palma de caserio Molinopampa criaba sus toros en cerro Tolon.
Un día se fue en busca de una yunta para trabajar; se demoro dos días y encontró solo un buey. Al tercer día lo encontró al otro cerca de una cueva. Como él estaba con su guayaca de coca, bien armado, con su machete y su perro, se fue derecho a echalo lazo al toro, pero el toro corrió adentro’e la cueva y don Antenor resulto profundizado dentro del cerro, en el cual encontró un hermosisimo pueblo con barrios, valles, con sus trapiches y bien iluminado. Había gente con varias cabezas y colas en abundancia en el pueblo y como conocidos paisanos encontró a los siguientes señores;

1.- Augusto G., como administrador del pueblo
2.- Pofirio D., Controlador de los trabajadores
3.- Jose Eloy R., como cocinero
4.- Y la Bruja Nativa de Chacapampa lo encontró de mula carreadora de caña.

Algo raro le pareció que do Porfirio y don Eloy eran gente vivía en ese entonces. A él le pareció que estaba en el valle de Llanguat o Santa Rosa donde trabajaban esos señores. Pero no era así.
Se le presento el rey del trabajo que era el diablo. Entonces don Antenor le pregunto por su toro y el diablo le contesta que si existía., pero que ya no le iba a entregar y ni tampoco el animal se le arrimaba.
Entonces el rey le dijo “Ai te voy a comprar el toro, pero cuando tu trabajes y termines este par de llanques que es de mineral”, y era de cobre. Y don Antenor se comprometio y se fue a trabajar. Los diablos le exigieron que botara “esa cochinada de su boca”, pero el no botaba su coca, comía así nomas y eran dos con su perro. Hasta que se encontró con la hija del diablo, una hermosa reina y se enamoro de ella. Ella le pregunto,”¿Por cuanto tiempo vas a estar aquí?” y él le contestó “Mi compromiso es hasta terminar los llanques”, y la reina le dijo que así en desgasto no lo iba a terminar nunca. “Y si tú quieres salir, rompelo con tu machete y llevalo en retazos a enseñarlo a mi padre”.
Don Antenor obediente, de tres días que estaba, lo destruyo el mineral con el machete. Ya tenia miedo porque veía a los diablos que lo comían a los muertos y lo debocaban diablitos.
Se fue al rey y le entrego los llanques rotos. El rey le dijo “Que ¿Tan pronto lo acabaste?. Se ve que eres buen cholo, pero mi compromiso es compromiso. Toma tu paga por el toro”, y le pagó un cesto de chancaca y una manilla de plátanos, y le dijo “Vete”.
Don Antenor salió muy descontento porque un toro no iba a valer un cesto de chancaca y una manilla de plátanos, pero como tenía miedo se vino así no mas. El rey le había dicho que al llegar a la salida la puerta del cerro iba a estar cerrada y que para que se abara que le diga así “Abrite culantro, cerrate perejil”. El lo hizo así y salio, pero al salió, pero al salir, la chancaca y los plátanos se habían convertido en oro y del peso ya no podía cargarlo. Don Antenor tuvo que buscar un flete* para llevarlo. Regreso a su casa como de un sueño. El pensaba que había demorado tres días cuando en verdad se había demorado una semana; decía que era miércoles cuando era viernes.
Fuente : El Cerro y el Diablo



El Callacpoma
abril 26, 2007, 10:38 am
Filed under: Mitos y Leyendas

Este cerro es ricocho, tiene oro, plata, cobre.
Una vez unos señores estaban cavando pa sacar todo eso y metieron harta gente al trabajo, pero que pue al otro dia amanecia como si nada hubiera pasado. Asi estuvieron trabaje y trabaje, y el cerro intacto, selladito. Metieron dinamita y todo. El cerro asi nomas. Enton se cansaron y lo dejaron.
Ahi hay oro, eso sabemos desde antes.
Dicen que los Incas tambien sabian que hay eso, poruqe hasta hoy se ve unos dibujos que han dejado en la cueva de Pumushco que esta en el cerro. La cueva es grande, pero mas adentro, a unos tres metros, hay una grada para subir a un hueco chico, de medio metro por medio metro sera pue, y de ahi dicen que se va de ese tamaño medio cerro. y de ahi dentro del cerro hay una laguna con patos, jardines, todo. Tambien hay un pueblo hermosisimo, con luz, con todo, como aqui, de dia.
De ahi hay un hueco que se va a salir a una cueva de Otuzco y otro a Llacanora, cerca de la paqcha, hasta donde llega agua de la laguna. Por eso en la paqcha, hasta donde llega agua de la laguna. Por eso en la paqcha no vale bañarse, mi compadre por caprichoso se baño ahi y a los dos dias se murio. Toda la gente decia que la paqcha se lo habia comido.
El cerro se abre en las noches y algunos lo han visto al pueblo de lejos, a eso de la media noche, lindisimo, con luces de colores, y cuando se han estado acercando, apenas se han revuelto a un lado, el pueblo nada ya.
Ahi entran solo los brujos a sacar plantas que dan en la laguna, cualquiera no entra.
En la cueva es oscuro y cuando dentramos hasta el hueco chiquito hace mucho viento.
Yo, una sola vez me fui con linterna de kerosene y el viento lo apago, De ahi ni mas.
¿Para que voy a entrar?
Este cerro se llama Callacpoma. Es nombre quechua todavia.

Fuente: El Callacpoma</